Muchas veces cuando nos hablan de retención de líquidos, la imaginación nos lleva a pensar que los líquidos que ingerimos los retenemos en el cuerpo, y vemos como el champán de las navidades o las cervezas se quedan ahí como encapsulados en nuestro cuerpo. En el cuerpo hay multitud de líquidos o fluidos, los dos principales son la sangre y la linfa, pero hay otros como la saliva, las lágrimas, las mucosidades nasales, jugos gastrointestinales y una larga lista en función de la zona del cuerpo donde nos encontremos. La ingesta de alimentos (líquidos y sólidos) tiene como finalidad proporcionar al cuerpo de elementos para su desarrollo y sostenibilidad, entre estos elementos, hay muchos que cambian las propiedades de los fluidos y de las membranas que retienen o no dichos fluidos dentro o fuera de las células, por eso hay alimentos que hacen que nos hinchemos y hay elementos que hacen que eliminemos líquidos.

Las retenciones sanguíneas, algunas veces se deben también a un estado inadecuado de los vasos sanguíneos que producen un bombeo deficiente de la sangre.

Las retenciones de líquido linfático (que es lo que normalmente llamamos retención de líquidos) se suele deber a una obstrucción o falta de capacidad de los ganglios linfáticos para hacer correctamente el circuito de la linfa, para esto debemos ingerir más agua que ayude a los ganglios linfáticos, y siempre tienes el drenaje linfático como tu mejor aliado.

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