Hace tiempo leí un estudio que decía que estadísticamente la aparición de hernias discales es similar a la aparición de canas. Es decir, puede aparecer en edades tempranas, suele aparecer en torno a los 30 años y prácticamente toda la población mayor de 40 años tiene.

¿Cómo se produce?

Pues se produce por la rotura del disco intervertebral, que hace de amortiguación entre dos vértebras, por el exceso de presión, por malas posturas reiteradas o por esfuerzos bruscos, se produce principalmente en las zonas que más movilidad tienen, soportan más carga y están menos protegidas, es decir en lumbares y cervicales.

¿Qué consecuencias tiene?

La consecuencia principal es que parte de la masa del disco se sale de su lugar y presiona un nervio (en lumbares es muy común que presione el nervio ciático) produciendo dolores, falta de movilidad, hormigueos y distintas sensaciones.

¿Cómo se previene?

Se previene teniendo buenas posturas para evitar el exceso de presión en un punto, procurando tener la musculatura en forma para que los excesos de carga se distribuyan mejor, y acudiendo al fisioterapeuta y osteópata con regularidad para que nos ayude equilibrar mejor las fuerzas y distribuir las cargas con manipulaciones y consejos posturales.

¿Y si ya tengo?

Si ya tienes una hernia discal (o el estadío anterior que es la protrusión) debemos tomar las mismas pautas que para la prevención evitando así que se haga mayor y redistribuyendo las fuerzas para liberar presión en el disco y así quitar el dolor.

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