Utilizamos las manos para todo, estamos acostumbrados a que “funcionen” bien, pero ¿realmente las cuidamos como se merecen? Solemos cuidar la estética de las manos, nos hacemos la manicura y eliminamos durezas, incluso aplicando cremas para que la piel esté en buenas condiciones, pero no cuidamos el mecanismo interior, que consta de huesos, músculos, articulaciones, tendones, vasos sanguíneos… A la larga, acabamos teniendo numerosas patologías, la más frecuente la artrosis, originada por un uso abusivo.

¿Qué podemos hacer? Basicamente 2 cosas, cuando utilicemos las manos, tenemos que procurar repartir el esfuerzo entre todas las articulaciones, no hacer movimientos repetitivos o forzados siempre con la misma articulación; y por otro lado prestarles más atención, darnos pequeños masajes suaves en las zonas más cargadas y mover todas y cada una de las articulaciones suavemente para conservar su movilidad. Para todo esto, tenemos que tomar conciencia de que nuestras manos existen, tienen una finalidad y hay que cuidarlas como cualquier otra parte de nuestro cuerpo, no solo estéticamente, sino funcionalmente.

Para tomar conciencia real de que tenemos manos, os propongo un sencillo ejercicio, con los ojos cerrados y sin ruidos, abrimos y cerramos las manos, primero una, después la otra, cada una tiene su identidad y sus movimientos, movemos uno por uno los dedos y las muñecas, mientras lo hacemos respiramos suavemente e intentamos sentir en la inspiración como el aire que cogemos va por la sangre para nutrir el movimiento. Es sencillo, anímate a hacerlo.

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